Mi tercer día y ya me rechina los dientes la palabra "normal". Resulta que tenemos un nuevo tipo de café, el "café normal".
Ahora descubro que, el universo cafetero, es comparable al juego del parchís, donde cada uno tiene sus propias normas. Así, cada cual tiene su estándar de normalidad a la hora de pedir un café, personal e intransferible. Lo increíble es como difieren esas normalidades de cliente a cliente.
Lo más curioso del asunto es que la gente presupone que su normalidad es universal, por lo que se extraña enormemente cuando tú no la comprendes en el mismo instante.
Que alguien haga la prueba, por favor. Pregunten a los demás como les gusta el café, la mayoría les contestará que "normal".
Parchís y café, paradigmas de la variedad y el egocentrismo; quién nos lo iba a decir??
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